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¿Se puede curar la ansiedad?
25 de agosto de 2026 · Alberto Aguado Calvo · 4 min de lectura

Es una pregunta que escucho con mucha frecuencia en consulta.
Normalmente aparece después de que una persona lleve semanas, meses o incluso años intentando dejar de sentirse ansiosa. Ha probado a distraerse, a relajarse, a entender por qué le ocurre, a buscar información en Internet o a evitar aquellas situaciones que hacen que la ansiedad aumente. Sin embargo, a pesar de todos esos esfuerzos, la ansiedad sigue estando ahí.
Cuando me preguntan si la ansiedad se puede curar, casi nunca respondo directamente. Antes suelo preguntar otra cosa:
¿Qué significa para ti curarte de la ansiedad?
La respuesta suele ser parecida.
"No volver a sentirla nunca más."
Y aquí es donde creo que merece la pena detenerse un momento.
El problema no suele ser sentir ansiedad
La ansiedad forma parte del funcionamiento normal del ser humano.
No hay una vida completamente libre de ansiedad. Todos la sentimos en determinados momentos: antes de una entrevista de trabajo, cuando alguien importante está enfermo o cuando tenemos que afrontar una situación difícil.
No solo es normal sentir ansiedad. En muchas ocasiones también es útil. Entonces, ¿por qué algunas personas terminan sufriendo tanto por ella?
Desde mi forma de entender la psicología, la respuesta no suele estar únicamente en la ansiedad, sino en la relación que acabamos estableciendo con ella.
Cuando toda tu vida empieza a girar alrededor de la ansiedad
Hay algo que observo con bastante frecuencia en consulta. Al principio aparece la ansiedad. Después empiezan los intentos por hacer que desaparezca. Una persona deja de conducir porque un día tuvo un ataque de pánico. Otra empieza a revisar constantemente su pulso para comprobar que todo está bien. Otra busca cada noche información sobre los síntomas que ha tenido durante el día.
En ese momento todas esas conductas tienen sentido. De hecho, muchas veces producen alivio. Y precisamente ahí está la trampa.
Ese alivio hace que la próxima vez sea más probable volver a hacer exactamente lo mismo.
Poco a poco la ansiedad deja de ocupar solo algunos momentos del día y empieza a influir en las decisiones importantes: dónde vas, qué haces, qué evitas o incluso cómo interpretas cualquier sensación que aparece en tu cuerpo.
¿Por qué ocurre esto?
Desde el análisis funcional no nos interesa únicamente saber de dónde viene un problema.
También queremos entender qué está haciendo que siga presente. Muchas veces descubrimos que la persona lleva meses luchando contra la ansiedad. Y esa lucha acaba convirtiéndose en parte del propio problema. No porque intentar sentirse mejor sea algo negativo. Sino porque cuando toda nuestra energía se dirige a eliminar una emoción, es fácil que terminemos organizando nuestra vida alrededor de ella.
Sin darnos cuenta, dejamos de preguntarnos cómo queremos vivir y empezamos a preguntarnos continuamente cómo podemos sentir menos ansiedad.
Entonces, ¿qué hacemos en terapia?
Una idea que suelo compartir con mis pacientes es que el objetivo de la terapia no consiste en ganar una guerra contra la ansiedad.
Consiste en que la ansiedad deje de dirigir tu vida.
Eso implica comprender qué conductas están manteniendo el problema y empezar a responder de una manera diferente cuando la ansiedad aparece.
En ocasiones significará dejar de evitar determinadas situaciones. En otras, aprender a observar ciertos pensamientos sin convertirlos automáticamente en órdenes que hay que obedecer.
Y muchas veces supondrá volver a hacer espacio para aquellas cosas que son importantes, aunque la ansiedad siga apareciendo de vez en cuando.
No porque resignarse sea la solución, sino porque esperar a que desaparezca por completo puede hacer que la vida quede en pausa durante demasiado tiempo.
Entonces, ¿se puede curar?
Creo que depende de cómo entendamos esa palabra.
Si curarse significa no volver a sentir ansiedad nunca más, mi respuesta sería no. La ansiedad es una emoción humana y seguirá apareciendo en determinados momentos de la vida.
Sin embargo, si por curarse entendemos dejar de vivir condicionado por ella, recuperar actividades que habías abandonado y dejar de tomar decisiones basadas únicamente en el miedo, entonces sí creo que es posible.
Y esa es precisamente la dirección en la que suelo trabajar con las personas que acuden a consulta.
Una última reflexión
A veces pensamos que primero tiene que desaparecer la ansiedad para empezar a vivir con tranquilidad.
Mi experiencia me dice que, muchas veces, el proceso ocurre justo al revés.
Cuando dejamos de poner toda nuestra energía en eliminar la ansiedad y empezamos a construir una vida guiada por aquello que realmente nos importa, la ansiedad suele perder el lugar central que había ocupado durante tanto tiempo.
Quizá la pregunta no sea si la ansiedad puede curarse.
Quizá la pregunta sea cuánto tiempo más quieres seguir esperando a que desaparezca para empezar a recuperar tu vida.